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El primer sombrero Panamá

El primer consejo no debería hacer falta ni mencionarlo, pero nunca está de más: un sombrero Panamá debe comprarse en una auténtica sombrerería. Con auténtica sombrerería me refiero a una tienda donde sólo vendan sombreros  (y quizás dos o tres detalles más, generalmente algún artículo de cuero) y no en tiendas que igual te venden un sombrero, unas gafas de sol, unos mocasines o una funda para el móvil.

La necesidad de acudir a una sombrerería se basa principalmente en dos motivos; el primero, es que igual que tenemos un número de zapatos también tenemos un número de sombrero, por lo que tendrán que medirte el diámetro de la cabeza para que se te ajuste correctamente, el segundo es que ellos te aconsejerán sobre el tamaño del ala del sombrero dependiendo de tu altura, peso o forma de la cara. Generalmente el ala grande es para aquellos que llevan ya muchos años usando un Panamá y se encuentran cómodos viéndose con un ala grande.

Aquí van algunos consejos de sombrerería y propio que pueden ser útiles para cuidar y llevar un Panamá:

– En ciudades de interior vaporízalo con agua de vez en cuando pero sin llegar a empaparlo. Un cierto grado de humedad favorece al sombrero, por lo que en localidades de costa parecerá que gana vida.

– No hay que dejar el sombrero expuesto a  una fuente de calor que le someta a altas temperaturas, como el maletero de un coche o sobre un radiador. Tampoco en la bandeja de atrás del coche porque el cristal hará efecto lupa y lo podría quemar.

– No son repelentes del agua. Si te pilla una tormenta y se moja, sécalo con un trapo limpio y ponlo a secar al aire libre (déjalo todo el tiempo que necesite) pero nunca lo seques sobre un radiador.

– Puedes dar forma al ala utilizando la plancha, pero siempre poniendo un tejido limpio, blanco y ligeramente húmedo entre la plancha y el sombrero. O simplemente con el propio vapor de la plancha y las manos para moldearlo.

– Llévalo un poco ladeado.

– Siempre (siempre) llévalo con gafas de sol  y siempre ( o casi) con manga larga.

– Quítatelo cuando entres en algún sitio cubierto y cuando tengas que dar dos besos (no vaya a ser que con el ala le des en la cara).

– Como siempre hay que llevarlo con gafas de sol porque es un accesorio de día, el sombrero debe retirarse a casa cuando comienza a anochecer.

– En invierno guárdalo en un sombrerero. De otro modo, no tendrás Panamá para la siguiente primavera.

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Me gusta la forma que le he dado aquí el Príncipe Carlos a su Panamá (sin gafas de sol). Levantado por detrás y con una bonita caída por delante.

Mi sombrero lo compré en Yoqs (Calle Hortaleza, 13). Me atendieron estupendamente y, con toda la paciencia del mundo, me ayudaron a elegir el modelo que mejor me encajaba. He vuelto varias veces y el trato siempre ha sido exquisito.

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Algunas tiendas de ropa en Madrid

Existen tiendas que nos permiten escapar del aburrido  loose style de auditor de Torre Picasso y su efecto (algunas veces pienso que a propósito) deprimente. Que nos ofrecen la oportunidad de huir de prendas  con una elaboración tan estandarizada como si las hicieran en una fábrica de General Motors.  Busca algo diferente, original, con detalles especiales (un bolsillo con un tamaño o en un lugar no habitual, unos botones de colores o una chaqueta con un corte que no tengas). Que seas tú el que lleve la ropa y no ella a ti. No hay nada más estéticamente atroz que una chaqueta grande, unas mangas largas o unos bajos del pantalón que se pisan mientras se anda . Todo ello, por desgracia y por sorpresa, tan fácil de ver en abogados de la City londinense cuando me dejaba caer por Liverpool Station .

Cómprate todos los años una o dos prendas que merezcan la pena, que te encanten (aunque haya que hacer un esfuerzo), sin estridencias pero que escapen de la monotonía de la mayoría de la gente que nos rodea. Al cabo de pocos años tendrás un gran fondo de armario: un buen abrigo cruzado para el invierno, un par de zapatos que te durarán años, un blazer que estarás deseando ponerte cada fin de semana, una chaqueta de lino para una cena en una terraza, un par de trajes de baño estampados…

Classic garments never go out style

Déjate asesorar cuando entres en una de estas tiendas, elige tres o cuatro opciones que te gusten y pregunta a los dependientes cuáles elegirían ellos y, sobre todo,  deja que ellos escojan tu talla.

En estas tres tiendas encontrarás marcas  y diseñadores como Manuel Ritz, Hartford,  Cycle,  Love NYC o Altea cuyos cortes, tejidos y diseños están muy lejos de Zara, El Ganso, Cortefiel y demás marcas que nunca podrán hacer que tengas un estilo personal, como no lo tenían los abogados de la City que se juntaban a la hora de comer en Exchange Square a ver The Ashes y me explicaban con mucho cariño, todo sea dicho,  las reglas básicas del cricket. Manuel Ritz, decía, tiene chaquetas que cada vez que las veo expuestas en Barquillo 42 consiguen  la misma sensación que cuando vi a Cary Grant  pasar el control de pasaportes en Heathrow todas las semanas para ver a su enamorada Ingrid Bergman en Indiscreta (Stanley Donen. 1958): desayunar, almorzar, cenar y dormir con una chaqueta.

Barquillo 42 (calle Barquillo 42)

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L’Habilleur (plaza de Chueca 8)

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Le Marché Aux Puces (calle Fernando VI, 2)

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