Can’t help falling in love

Escribo desde el sofá un viernes por la tarde de otoño, de noviembre, cuando a las 18 horas es casi de noche y a las 18:30 es ya de noche. Un fin de semana en los que no quieres salir de casa porque prefieres subir la calefacción y quedarte recordando a aquellos amigos que desaparecieron ¿qué harán ahora? vuelves a poner Casablanca; ¿estás tratando de olvidar a aquella chica? todos tenemos alguna con la que creías que esta vez sí, suena She de Aznavour (she may be the face I can’t forget / a trace of pleasure or regret), o a lo mejor no quieres olvidarla, relees a Houellebecq -me estoy acordando que le dejé Plataforma a una chica que me gustaba-, miras por la ventana y todo está oscuro, chispea, ¿cómo imaginabas a los 20 años que sería tu vida actual? No lo sé, nunca me hice preguntas tan profundas a esa edad. Ellas sí, ellas ya tenían un plan. Vas a la cocina abres una botella de vino, brindas por ellos, por los amigos que desaparecieron o te traicionaron, y sí, también por las chicas que te gustaron ¿realmente cuántas han sido: dos, tres, quizás, cuatro (no, tantas no)? En la segunda copa brindas por los fracasos y por los desamores pero también por lo que creías que iba a ser la vida y por lo que realmente es (“Es curioso, el café nunca sabe tan bien como huele. Cuando envejezcas verás que la vida es como el café, el aroma es mejor que la realidad”); dejas la película, creo que ahora voy a poner Johnny Guitar (tell me something nice, lie to me / I love you); me dijo que no le gustó Plataforma cuando me devolvió el libro; fuera cada vez está más oscuro; acaba de entrar Johnny en el salón y se hace el duro ante Viena, ya lo dice Jordan Peterson “La capacidad de las mujeres de avergonzar a los hombres y volverlos inseguros sigue constituyendo una fuerza primordial de la naturaleza”, me gusta recordarlas por su perfume, estoy cerrando heridas con recuerdos, no creo que así cicatricen bien… pienso en aquellas noches de viernes de hace años con mis amigos: las copas en casa, las chicas que venían, los besos de camino al baño, las miradas a escondidas… ¿qué fue de todo aquello?  

Los finales felices no son para los románticos como yo. 

(Take my hand, take my whole life too

Feliz año.