Chico, cuidado

Qué difícil es decir hasta luego… y más aún adiós. Qué difícil es borrar sus fotos. Qué difícil es saber que amó más intensamente a otros. Qué difícil es no sonreír al recordar sus (¿nuestras?) gracias. Qué difícil es un domingo por la tarde sin que me mientan. Qué difícil es dejar de engañarse. Qué difícil es no recordar al pedir un gin fizz. Qué difícil es ver que ya no hay ningún mensaje al acostarme. Qué difícil es no poder contárselo a nadie. Y, sobre todo, qué difícil es dejar de amar.

Qué valiente es hacerlo aunque te acusen de cobarde.

¿Te arrepientes de haberme conocido? Me preguntó un día. Y yo no supe qué contestar a eso.

Me ha vuelto a ocurrir lo mismo que a Beigbeder “amé y he sido amado, pero nunca las dos cosas al mismo tiempo”.

¿De qué le sirve abrocharse el cinturón y ponerse el casco a un kamikaze?

Qué difícil es olvidar y qué vacío es vivir sin sufrir.

Chico, cuidado con la melancolía, es un vicio… y el invierno viene frío.

(Camino de Formentera – también como Beigbeder – para huir…  de mí).

4 pensamientos en “Chico, cuidado”

  1. Es un vicio peligroso y del que luego cuesta salir. Ya lo dijo Don Draper: En griego, ‘nostalgia’ significa literalmente ‘dolor de una vieja herida’. Es una punzada en tu corazón más poderosa que la memoria.

    Así que.. Cuidado!

    Gracias por compartirlo.

  2. “Tú sabías que aquello no saldría bien y aún así te metiste de lleno. Ahora no hay lugar donde puedas estar suficientemente lejos”

    Lo canta Quique González.

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