Gin fizz en Del Diego

Moderno pero sin excesos. He leído por ahí que “con un aire neoyorquino” (quizás era eso lo que quería decir con “moderno pero sin excesos”). No muy grande y con un servicio de otra época. Las mesas están muy pegadas entre sí, lo que siempre es una gran ventaja porque mientras la lengua se te va poniendo graciosa entre trago y trago, difícil es que no hagas un nuevo amigo (todo lo amigos que pueden hacerse unos tipos que se conocen en una coctelería y se despiden en el taxi que les deja en la puerta de casa a las 8 de la mañana) o amanezcas con el número de teléfono de alguna clienta o, mejor aún, como diría Dorothy Parker al cuarto dry martini “debajo del anfitrión”.

I like to have a martini, two at the very most. After three I’m under the table, after four I’m under my host.

Si uno lo que quiere es beber solo, tranquilo, ahuyentando sus fantasmas internos y disfrutar de esos momentos de reflexión en una buena coctelería, su sitio es siempre la barra, buscando la única compañía y conversación del barman y el vaso (como nos ha enseñado Mr Draper temporada tras temporada). Para esos momentos, la barra de Del Diego es perfecta.

Pero centrémonos, el gin fizz de Del Diego es, simplemente, excelente. Tan excelente que es imposible pedir sólo uno.

A mí me gusta ir a su barra los viernes por la noche antes de una cena con amigos o con aquella chica de tu anterior trabajo con la que ya, ¡por fin!, puedes quedar. Allí, sentado, callado, solo, mientras contemplo cómo los barman preparan sus elixires, tener ese momento de tranquilidad tras toda una semana de trabajo para encontrarme conmigo mismo. Y así poder sentarme luego en la mesa con la misma seguridad con la que caminan las mujeres guapas que nunca dudan de su condición porque saben que, por muchos errores que cometan, siempre habrá un hombre dispuesto a perdonarlas.

 la foto

Un pensamiento en “Gin fizz en Del Diego”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *