El pianista del hotel

Cuenta David Gistau que cuando entrevistó a Manuel Vincent hace años éste le dijo que, “a cierta edad”, viajar consiste en procurar que te conozcan por tu nombre los pianistas de los grandes hoteles de no más de media docena de ciudades sublimes del mundo.

Hace poco, en el hotel Only You, donde no hay piano, aunque sí me conocen por mi nombre, celebraron su primer aniversario con un brunch de domingo que duró todo el día y al que nos invitaron a un amigo y a mí. Veníamos los dos de un sábado en Toledo, en donde en otra fiesta nos pasamos el día bebiendo, riendo y hablando (entre canciones de Pereza que se repetían en bucle) de fútbol, chicas, viajes…vamos, de la vida.

De ese domingo en Only You me llevé una agradable resaca para el lunes, a una azafata rubia con un vestido verde muy corto a tomar una copa cuando se acabó la fiesta en el hotel y una caricatura con mi amigo bastante graciosa (y con bastante poca semejanza con la realidad) que nos hizo un tipo que yo creo que sólo hacía caricaturas a los que consideraba los personajes más variopintos y, por tanto, más caricaturables del brunch non-stop.

Hace cinco años, o quizás menos –pongamos tres o incluso dos-, lo de la rubia habría sido el gran recuerdo de aquel fin de semana y lo más probable es que la caricatura se hubiera perdido incluso antes de llegar a casa. Sin embargo, ahora que estoy viendo en salón de mi casa la caricatura, enmarcada y colgada, mi gran recuerdo de aquel estupendo fin de semana será, y más con el paso de los años, esa caricatura que me recordará que ya no beberé ni reiré tan joven.

Si viajar es que “a cierta edad” te conozcan algunos pianistas; quizás hacerte mayor es que “a cierta edad” aunque te sigan invitando a las mismas fiestas, sonando las mismas canciones y pasándote las mismas cosas te quedes con otros recuerdos de ellas.

  la foto

“Al tigre nunca se le van las rayas”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *