Una ruta por Madrid con Manuel Jabois

Manuel o Jabo o Manolito o Jabois (creo que no conozco a nadie que responda a tantos nombres) acababa de regresar de Brasil de narrar para el periódico El Mundo el mundial de fútbol. Yo había salido a comprar el último libro de José Luis Garci (Foot-ball Days & Otras Taquicardias POP). Era un sábado de julio que amanecía tranquilo.

La primera parada sin destino fue en la terraza de Cappucinno (Plaza de la Independencia, 5). Creo que cayeron tres Pimm’s, por cabeza, mientras me contaba anécdotas de Brasil y de cómo planificaba sus próximas semanas veraniegas en San Xenxo. El Pimm’s no pareció subirnos mucho (o eso creíamos), hecho que le trasladó Manuel a David Gistau. Gistau es de la opinión de que los mejores Pimm’s de Madrid “los más heterodoxos” – creo recordar que le dijo a Jabo – son los que se preparan en Sudestada (Calle Ponzano, 85). Hablamos de Enric González, de vivir en Nueva York y de las minifaldas que paseaban por delante de la terraza.  También de que había escrito un artículo sobre Costa Rica que gustó mucho allí, por lo que animaría a los Ticos en lo que restaba de mundial. Ese día eliminaron a Costa Rica.

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El sol hizo efecto y buscamos cobijo en algún lugar con aire acondicionado. Comimos en Válgame Dios (Calle de Augusto Figueroa, 43) en  una de esas mesas bajas que tienen sillones con cojines donde puedes recostarte, casi tumbarte, ponerte cómodo, un poco más cómodo, y contar anécdotas, exageradas o no, con una botella de vino. A los postres  (es decir, a las copas) apareció nuestro amigo Javi. Acababan de ingresar grave a Alfredo di Stéfano y parece que a ambos les reclamaban para escribir algún obituario. Creo que fue en la segunda copa cuando Jabois y Javi me dijeron que el mejor libro de Loriga es Lo Peor De Todo. Yo sigo defendiendo que es Héroes, pero los escritores son ellos.

Con dos o tres copas (gin tonics o vodka tónica) en Válgame – y suficiente vino encima como para pasar de exagerar las anécdotas a  directamente inventárnoslas – decidimos buscar una terraza. Unas caipirinhas en la plaza de Chueca fue el lugar elegido. Sin embargo, las caipirinhas no estuvieron a la altura de los acompañantes, así que mejor obviar el nombre del sitio.

Tras el fracaso de las caipirinhas, nada mejor que resarcirse con El Cisne Azul (Calle de Gravina, 19), a unos pocos pasos de la Plaza de Chueca. Varias copas de Ribera, boletus con vieiras y chuletillas de cabrito mientras Manolo nos decía que le estaba dando una vuelta a escribir un libro de ficción. Parece que ya había un comienzo. Debían ser las nueve de la noche y a Manu le reclamaba su amigo Antonio, el poeta.

Al poeta y sus acompañantes les cojimos en El Rincón (Calle del Espíritu Santo, 26) que tiene una tortilla de patatas gloriosa y una terraza pequeña y muy agradable.

Tras una copa de vino en El Rincón, y viendo que el día iba de excesos volvimos a cenar, ésta vez en Cabreira (Calle Velarde, 13). De allí a tomar un bloody mary a José Alfredo (Calle de Silva, 22), un clásico de la coctelería en Madrid (y de los excesos).

A las dos de la mañana y con tres Pimm’s, no sé cuántas copas de vino, una caipirinha, al menos dos gin tonics y un bloody mary, me volví andando a casa agarrando una bolsa con el nombre de una librería que contenía un libro de Garci. Al sábado de julio que amanecía tranquilo se le había ido la mano.

2 pensamientos en “Una ruta por Madrid con Manuel Jabois”

  1. Interesante ruta e interesante compañía.
    Me he propuesto hacer el mismo recorrido, aunque yo necesitare varios dias. No tengo aguante para completarlo en uno solo.

    Enhorabuena por el blog

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